PLACEBO… EL PODER DE LA INTENCIÓN O CREENCIA

El placebo se define como el conjunto de efectos positivos sobre la salud que produce la administración de algo, que puede ser en forma de pastilla, una terapia, la automedicación o un mero acto médico, y que no se deben al efecto específico de ninguno de ellos.

La explicación neurocientífica postulada para este fenómeno sería la estimulación (no por parte de la sustancia placebo, de lo contrario no entraría en la definición) de los cortex prefrontal, orbitofrontal y cingulado anterior, así como el núcleo accumbens, la amígdala, la sustancia gris periacueductal y la médula espinal, que influyen en la percepción de la salud, como se ha comprobado en estudios de resonancia magnética funcional.
El efecto placebo ha demostrado que las creencias son poderosas, incluso cuando la creencia es falsa. El placebo es una forma de intención –‐‑en este caso un truco de la intencion–‐‑. Cuando un médico da a un paciente un placebo, o una pildora de azúcar, está contando con la creencia del paciente de que el medicamento va a funcionar. El hecho de que una creencia en un placebo produzca los mismos efectos fisiológicos que un agente activo es algo que está bien documentado –‐‑hasta tal punto que esto causa grandes problemas a la industria farmacéutica a la hora de diseñar las pruebas para los medicamentos. Hay tantos pacientes que presentan el mismo alivio y los mismos efectos secundarios con un placebo que con el propio medicamento que el placebo no puede funcionar como un verdadero control. Nuestros cuerpos no distinguen entre un proceso químico y el pensamiento de un proceso químico. De hecho, en un reciente análisis de 46 000 pacientes con problemas de corazón, la mitad de los cuales estaba tomando un placebo, se dio un resultado asombroso: a los que  tomaron el placebo les fue igual de bien que a los que tomaron el medicamento para el corazón. El único factor que determinaba la supervivencia parecía ser la creencia de que la terapia fuera a funcionar y una voluntad para seguirla religiosamente. A los que siguieron al pie de la letra las órdenes del médico de ingerir sus pastillas tres veces al día les fue igual de bien tanto si tomaron el medicamento auténtico como una simple pildora de azúcar. Los pacientes con peor tasa de supervivencia fueron aquellos que habían sido poco estrictos con su régimen, independientemente de que tomaran el placebo o el medicamento.
El poder del placebo quedó claramente demostrado en un estudio realizado con pacientes que tenían la enfermedad de Parkinson, un trastorno del sistema motor en que falla el sistema corporal que libera el neurotransmisor dopamina.
El tratamiento normal de esta enfermedad consiste en la administración de una forma sintética de dopamina. En un estudio realizado por la Universidad de Bridsh Columbia, un equipo de médicos demostró mediante una tomografía por emisión de positrones que cuando a los pacientes a los que se había dado
un placebo se les decía que habían recibido dopamina, sus cerebros aumentaban sustancialmente la liberación de este neurotransmisor.
REF:      https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20679593
En otro impresionante ejemplo, el doctor Bruce Moseley, especialista en cirugía ortopédica del Hospital Metodista de Houston, reclutó a 150 pacientes con osteoartritis severa de la rodilla y los dividió en tres grupos. Dos tercios fueron sometidos  o bien una artroscopia de limpieza o a otra forma de
desbridamiento. Al tercer grupo se le realizó un simulacro de cirugía: los pacientes fueron preparados, anestesiados y llevados al quirófano. Se les hizo una incisión en la rodilla pero no se llevó a cabo ninguna cirugía. A lo largo de los dos años siguientes, durante los cuales ninguno de los pacientes supo quién había recibido el tratamiento de placebo y quién había sido operado, los tres grupos afirmaron haber experimentado una leve mejoría tanto en la función como en el dolor. De hecho, el grupo del placebo obtuvo
mejores resultados que algunas personas que habían sido operadas.La expectativa mental de la curación fue suficiente para activar los mecanismos curativos del cuerpo. La intención, suscitada por la expectativa de una operación exitosa, produjo el cambio físico.
REF :  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12110735

The Lancet  (prestigiosa revista de temas médicos) subraya que el efecto placebo, es decir, la mejora de los síntomas de un paciente enfermo tras ingerir una sustancia inerte o falso medicamento? es más potente de lo que se pensaba.

Revisando la investigación de la última década, Damien G Finniss y sus colegas de la Universidad de Sidney (Australia) han llegado a la conclusión de que no existe un solo efecto placebo, sino muchos. Desde el punto de vista psicológico, una adecuada relación médico paciente, unida al deseo de recuperación, pueden ser suficientes para producir una mejoría sobre el organismo enfermo. Y desde el punto de vista neurobiológico, Finniss explica que la mayoría de las investigaciones apuntan a que el efecto placebo está relacionado con la producción de sustancias opioides endógenas, que alivian el dolor.

Pero la cosa no queda ahí. Por ejemplo, una investigación reciente sobre pacientes de Parkinson a los que se administró falsas píldoras reveló que sus neuronas liberaban mucha más dopamina. Y en enfermos de Alzheimer, el efecto placebo consiguió aumentar la actividad de la corteza prefrontal del cerebro, reforzando la memoria. Finniss ha revisado otros estudios que identifican mecanismos del efecto placebo vinculados al sistema inmune (linfocitos, interleucinas,…) y al sistema endocrino (cortisol, hormona del crecimiento,…).
El cerebro se anticipa. Cuando piensas que vas a tomar un medicamento que crees que te ayudará, tu cerebro reacciona como si ya estuviera obteniendo alivio, Walter Brown, psiquiatra de la Universidad de Tufts.

MAS REFERENCIAS CIENTÍIFICAS:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Study+of+the+use+of+antidepressants+for+depression+in+dementia%3A+the+HTA-SADD+trial–a+multicentre%2C+randomised%2C+double-blind%2C+placebo-controlled+trial+of+the+clinical+effectiveness+and+cost-effectiveness+of+sertraline+and+mirtazapine.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16790458

Actualmente, el placebo se usa como agente fundamental en un ENSAYO CLÍNICO ESTANDÁR (CONTROLADO Y ALEATORIZADO) para comparar el grupo donde se quiere probar la eficacia de algo (generalmente un fármaco), siendo el placebo una sustancia inerte que no puede producir por sí mismo ningún efecto.

Sin embargo, en los últimos 30 años, la magnitud del efecto placebo ha crecido porque en las investigaciones, se ha observado que la creencia, idea o intención (fenómeno mental de la raza humana) es capaz de tener un efecto en el cuerpo, en la física, en los sistemas biológicos, orgánicos, sin ninguna intervención exógena que se llame química, fármaco, o lo que sea.

WILLIAM A. TILLER, científico y profesor de la Universidad de Stanford

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21798670

https://en.wikipedia.org/wiki/William_A._Tiller

 

 

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