http://energymedicineuniversity.org/faculty/oschman.html
Por Dr. James L. Oschman y Nora Oschman

El Campo Energético Humano

Desde hace tiempo se sabe que las células y los tejidos generan un campo eléctrico que se puede medir en la superficie de la piel. Pero, las leyes de la física afirman que cualquier corriente eléctrica genera un campo magnético correspondiente en el espacio. Dado el hecho que estos campos magnéticos son demasiado pequeños para ser detectados, los científicos asumieron que dichos campos no podían tener una importancia fisiológica.

Esta situación empezó a cambiar en 1963. Gerhard Baule y Richard McFee, del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Universidad de Siracusa, Siracusa NY, detectaron el campo biomagnético proyectado por el corazón humano utilizando dos electroimanes de 2 millones de vueltas de hilo cada uno, conectados a un amplificador muy sensitivo.

En 1970, David Cohen de MIT, utilizando el magnetómetro SQUID, confirmó los resultados concernientes al corazón. En 1972, Cohen, había mejorado la sensibilidad de su aparato, lo que le permitía medir los campos magnéticos producidos por la actividad del cerebro, alrededor de la cabeza.

Seguidamente, se descubrió que todos los tejidos y los órganos producen pulsaciones magnéticas específicas, que son ahora conocidas bajo el nombre de campos biomagnéticos. Los exámenes tradicionales, como el electrocardiograma y electroencefalograma, se completan ahora por exámenes biomagnéticos llamados magnétocardiograma y magnétoencefalograma. Por distintas razones, el estudio del campo magnético alrededor del cuerpo, da indicaciones más exactas sobre la fisiología y la patología que el estudio del campo eléctrico.

La patología altera el campo biomagnético

En los años ’20 y ’30, Harold Saxon Burr, eminente investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, sugería que se puede detectar las enfermedades en el cuerpo energético antes de que los síntomas aparecieran. Estaba convencido también de que se podría evitar las enfermedades alterando el campo energético.

Estos conceptos, que entonces parecían demasiado prematuros, son hoy confirmados por los laboratorios de investigación médica en todo el mundo. Científicos utilizan aparatos SQUID para realizar cartas de las alteraciones del campo magnético alrededor del cuerpo debido a las enfermedades. Otros, aplican campos magnéticos pulsantes para estimular la curación.

Una vez más, personas sensitivas han descrito estos fenómenos desde hace tiempo, pero no había una explicación lógica del proceso.

Después de muchos años de investigación se ha llegado a la conclusión que los campos de energía son la base de nuestra actividad biológica. Es una estructura electromagnética y lumínica que mantiene sincronizadas todas las funciones del cuerpo y cuando esa estructura bioenergética se desequilibra comienzan a aparecer determinados síntomas físicos, psíquicos, emocionales y espirituales que habitualmente llamamos enfermedades.

El campo energético está basado en la actividad química del cuerpo, en la actividad mental del cerebro, en la incidencia de sus emociones y en las conexiones de la persona con campos de energía superiores que podríamos denominar espirituales.

Nuestra intención ahora es medir, analizar, dilucidar a través de la ElectroKirlianGrafía, el estado de este campo para determinar luego el estado general del individuo y guiarlo hacia el tratamiento o la especialidad terapéutica mas adecuada.

Su descubrimiento avala y da rigor científico a conceptos de la medicina tradicional de Oriente que no se aceptaban mayoritariamente en Occidente hasta ahora. Porque ese campo energético es ahora visible y fotografiable con el método Kirlian.

El sistema de electrofotografía llamado Kirlian utiliza un sistema electrónico para producir en alta frecuencia un potencial alto, pero de baja intensidad, por lo que el paciente no siente mas que una leve cosquilla en la yema de los dedos y en algunos casos absolutamente nada. Este potencial se aplica a la placa de exposición, previamente aislada, donde luego se coloca una película fotográfica de 35 mm. en la cual se imprime la huella digital y se utiliza para visualizar el campo bioplasmático de los dedos, ya sea de las manos o de los pies con la finalidad de analizar las formas policromáticas y morfológicas del campo bioenergético.

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